* Llora un poquito en El País doña Blanca Portillo, actriz de cierto éxito en el raquítico panorama actoral español (panorama actoral que nos intenta colar que Carmen Macchi, la de la serie Aida, es como Diane Keaton, Meryl Streep y Vanessa Redgrave juntas) y miembro integrante del Sindicato de la Zeja. La señora Portillo, ex-directora del Festival de Teatro de Mérida con polémica, tiene los santos coj... de decir lo siguiente: "un trabajador es un trabajador, sin categorías, mi oficio (o sea, actriz) no es más importante que el de un cirujano cardiovascular, le doy el valor que tiene, pero una cosa es quitarle importancia y otra es no darle valor". Desde luego, si esta señora cree que su trabajo no es más importante (pero casi) que el de una persona que salva vidas, es que intelectualmente está gravemente desorientada. Se lo digo yo clarito para que lo sepa, doña Blanca: su trabajo (como el mío) es un mojón al lado de una persona que trabaja a corazón abierto, y nunca mejor dicho.
* Acabé de leer el famoso ensayo "Las armas y las letras" de Trapiello, el Genio de Manzaneda. El libro es interesante, pero hecho a instancia de parte. Los de derechas, un horror, los comunistas, casí lo mismo (y ese "casi" es importante), y los republicanos de izquierdas, unos santos y señores. A mí Trapiello y su argumentario no me convencen. Es un buen escritor (él se cree Cervantes), pero lastrado por sus apriorismos. De los autores analizados, deja en muy buena situación moral a Unamuno (comparto completamente el juicio), a Miguel Hernández (podría opinar lo mismo), a Azaña (por ahí no paso ni una. Azaña fue un mal español, probablemente un mal hombre, y definitivamente un cobarde), a Antonio Machado (lo que no sé es porque no opina lo mismo de su hermano Manuel) y quizás a Juan Ramón Jiménez (caso curioso. Es un hombre que me cae mal pero al que le reconozco entereza). Lo más interesante del libro es lo que cuenta sobre Alberti y su fiel compañera María Teresa León, la pareja poética oficial del Partido Comunista. Los pone de vuelta y media.
* La designación de Carmen Vela Olmo como Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, sigue teniéndome pasmado. Carmen Vela, la maestra de ceremonias de aquel aquelarre marxista-masónico que se llamó Palataforma de Apoyo a Zapatero ("los de la Zeja") que tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes, ha sido elegida altísimo cargo de uno de los ministerios más importantes del Estado. Ni critico, ni alabo. Simplemente, constato mi sorpresa. En aquel acto, se dijo que votar a Rajoy "era apoyar a los obipos con su teocracia humillante y estúpida", se criticó la "imbecilidad del PP", se calificó a los miembros del PP como "turba mentirosa y humillante", y se dictaminó nuestra intervención en Iraq como "guerra inmoral e injusta", esto último en palabras de la propia Carmen Vela. Sorprendente. Entiendo que debe haberse caído del caballo progre, ¿no? En esto de poner la otra mejilla, los del PP son unos auténticos cristianos.
* Igual que me gustó mucho la peli-documental sobre don Ángel Sanz Briz, me gustó bastante menos la peli-documental sobre el arzobispo de Madrid y cardenal de la Iglesia don Vicente Enrique y Tarancón. De lo que he leído sobre Tarancón, y de lo que le he escuchado a gentes con mucho conocimiento y edad, me he hecho ya una idea sobre el ilustre sacerdote castellonense. Aprobadillo raspado, para entendernos. Lo que me indignó especialmente de aquella producción televisiva pagada por todos los españoles fue el trato que reciben las figuras de los obispos Guerra Campos y de Morcillo, dos prelados como la copa de un pino. Tarancón se plegó demasiado a la moda marxista eclesial, y la Iglesia española sufrió uno de sus mayores inviernos vocacionales. De aquellos polvos, estos lodos. Su sucesor Suquía intentó paliar algo el desaguisado taranconiano, y con la llegada de Rouco a la presidencia de la Conferencia, hemos vuelto al magisterio católico de siempre, aquel que los taranconianos (no tanto Tarancón) intentaban guardar en la buhardilla. Especialmente reprobable la figura del jesuita y secretario personal de Tarancón don José María Martín Patino, aunque su paniberismo me lo hace algo simpático. Eso sí, lo mejor de aquella Iglesia española estuvo de Primado en Toledo y se llamó Marcelo González. Esa sí que fue una figura enorme. A destacar de la peli-documental, la actuación de Pepe Sancho, un estupendo actor.
3 comentarios:
Sorprendente, es el calificativo que le merece el nombramiento de Carmen Vela. Y sorprendente también, me parecen los calificativos, que en una entrada reciente, dispensa a la vicepresidenta y al ministro Soria, dela vicepresidenta opina que es la repera,nota de 7,5 y del Sr. Soria persona en que se puede confiar otorgandole igual calificación de 7,5.
Que habrá cambiado, que metamorfosis habrán sufrido estos dos, a la sazón, miembros del gobierno y antaño"tipejo bastante abyecto llamado, José Manuel Soria López" "Es que la esquizofrenia colectiva de Losantos y acólitos y los blandengues acomplejados y trepones tipo Soria,Soraya y cia..."
Entrada "ARRIBA ESPAÑA...Y EL BUÉN COMER"
2 de Junio de 2008.-
No se preocupe usted, cualquier día le llaman para una secretaria de estado.
Efectivamente, requiere una explicación:
el mensaje de Soria a San Gil fue abyecto. De eso no me desdigo ni una coma. Tampoco olvide una cosa. Mi juicio sobre Soraya y Soria se ceñía al desempeño de sus funciones, es decir, era un juicio técnico, no político.
Yo soy muy crítico con Esperanza Aguirre, pero no con su valía o capacidad, sino con su dirección política. Lo mismo cabe decirse de los anteriores.
Al final, el único que no nos decepciona es Miguel Ángel Gil Marín, gran dirigente y mejor persona.
Publicar un comentario en la entrada