A mí don Francisco Camps Ortiz no me cae especialmente bien. Es más, bajo su paraguas político y el de sus predecesores se ha amamantado una clase política realmente corrupta muy cercana al concepto de mafia blanda y que ha ayudado a poner en peligro la credibilidad de las instituciones autonómicas valencianas.
Ello no obsta para que vuelva a invocar uno de mis sagrados e intocables principios: al César lo que es del César. Al César Camps, salvada sea la proporción, se le acusa vilmente de haberse apropiado de unos cuantos trajes de la tienda de ropas Milano, tienda, por cierto, especialmente barata en cuestión de telas y hechuras. Bien. Camps ya no es siquiera presidente de la comunidad valenciana, sino que dimitió por culpa de todo esto. Podemos constatar que responsabilidades políticas ya las ha habido, y de las gordas. Estoy esperando a que algún mandatario socialista emprenda ese mismo camino (sí, Pepiño, te estoy mirando a los ojitos, como hizo Rubalcaba con tus padres). Creo que Camps hizo muy bien en dimitir porque mantenía relaciones amistosas con la mano derecha de un corruptor político de mediano orden (el señor Correa), y porque a su alrededor hubo desfalco a manos llenas (caso de "Ric" Costa y sus compinches), y bien sea por pasividad o negligencia, fue responsable de aquello.
Todo eso está muy bien, pero no nos puede desviar del tema. A Camps se le llama corrupto por haber aceptado, según parece, unos cuantos trajes pagados por otras personas (todavía nadie puede decir qué traje o trajes fueron los regalados en cohecho impropio o pasivo por la trama Gürtel. Y este no es un dato pequeño, ni moral ni sobre todo jurídicamente). Nadie ha conseguido demostrar nada salvo que Álvaro Pérez Alonso, alias el Bigotes, compró unos trajes en la tienda Milano, y que Camps, por contra, parece no haber comprado nunca unos trajes en dicha tienda. Si eso es suficiente para condenar a alguien que ha sido presidente de la cuarta comunidad autónoma más importante de España, que venga Dios y lo vea.
La izquierda ha jugado muy bien sus cartas. Del caso Campeón, en el que anda entrampado el ex-ministro Blanco, apenas suelta prenda. Pero del Gürtel ha echo un Watergate II, y me parece bien. Lo que no me parece tan bien es que dentro de ese fétido Gürtel se meta al expresidente Camps, al que han estudiado de pelos a talones y no le han encontrado un solo céntimo que no pueda plenamente justificar. ¿Se podría decir lo mismo del señor Barreda o del señor Chaves? Ja.
Aquí lo que falta es la presunción de inocencia. Seguro que se han preguntado por qué he titulado la sabanita de hoy "No me los voy a quedar". Es la frase que le dijo, y fue grabada por la policía, la esposa de Camps al señor Pérez "el Bigotes". Comprendió que se había pasado con los regalos, y ella misma intuyó que aquello podía trampear la condición de responsable y administrador público de su marido. "Te has pasado varios pueblos" y "No me los voy a quedar" podrían haber figurado en los titulares de la derecha mediática española, eran frases ciertamente exculpatorias, pero no lo hicieron. Camps actuó con tremenda torpeza juntándose amistosamente con esta recua de aprovechados, pero él probablemente desconocía los espinosos tentáculos de Correa sobre algunos contratos públicos con el PP madrileño y con el valenciano. Joder, si hasta fue testigo de la boda de la hija del ex-presidente Aznar. Con semejantes credenciales, es difícil hacerse la idea de que uno está tratando con gentuza.
Pero así es la vida. Camps tenía, por ley y por convicción, que haber sido más precavido. No lo fue, y le costó el puesto. Ahora bien, ejecutarle como chivo expiatorio del saqueo corrupto español de estos últimos años me parece comprarle los seudoargumentos lastimeros a lo peor de nuestra izquierda política y mediática. Las portadas de El País eran muy efectivas o efectistas. Ahora se dedica el ex-diario independiente a defender a toda costa al juez Baltasar Garzón, un personaje al que considero turbio y estafador y que estaría muy bien fuera de la carrera judicial.
Allá cada cual con sus filias y con sus fobias. Don Francisco Camps Ortiz no tiene que demostrar que es inocente. Es la Justicia la que tiene que demostrar que él es culpable. Por cierto, lo mismo sucede con Ignacio Urdangarín Liebaert (sí, sí, no se llama Iñaki sino Ignacio). Si lo condenan, me voy a leer con mucho detenimiento la sentencia condenatoria, porque me da a mí que va a tener más literatura que toda la saga junta de Tolkien.
PD: Cómo no iba a opinar sobre el asunto de Soraya Saénz de Santamaría y el pregón de Semana Santa de Valladolid. Algunas breves pinceladas. Entiendo que Soraya es católica porque ha sido bautizada y porque no consta hasta la fecha que haya hecho apostasía de lo anterior. Sabido es que se casó civilmente (me parece estupendo y legalísimo, pero contradice de forma gravísima lo dictado por la Iglesia Católica), y tengo entendido que el hijo que ha tenido, y le felicito por ello, no está bautizado, añadiéndose al hecho de que, en la reciente toma de posesión de cargo de la vicepresidenta Soraya, con lo que parece claro que a la actual vicepresidente del gobierno le importa un comuni-higa-pimiento las tradiciones y pensares de la Iglesia Católica. Luego, ¿qué diantres hace leyendo el Pregón de Semana Santa, que es un acto eminentemente católico?
Como tenemos los obispos que tenemos, el arzobispo de Valladolid don Ricardo Blázquez ha protestado, pero con la boca muy pequeñita, por lo que considera un atropello. El alcalde de Valladolid, que si es católico ha actuado de forma lamentable en este caso, quiere hacer méritos y ha invitado a la todopoderosa vicepresi a su casa. Pero ha errado el tiro, porque seguro que no contaba con la polémica. Monseñor Blázquez acabará permitiendo que una persona que vive en pecado pregone en la mismísima Catedral de Valladolid, una de las más importantes de España, porque no quiere señalarse, y porque la protagonista manda tela a día de hoy. Pero si monseñor Blázquez fuera el pastor que tendría que ser, ahora mismo se procedía a la sustitución del pregonero de Valladolid, en este caso la señora Saénz de Santamaría y Antón, y Santas Pascuas nunca mejor dicho.
Ello no obsta para que vuelva a invocar uno de mis sagrados e intocables principios: al César lo que es del César. Al César Camps, salvada sea la proporción, se le acusa vilmente de haberse apropiado de unos cuantos trajes de la tienda de ropas Milano, tienda, por cierto, especialmente barata en cuestión de telas y hechuras. Bien. Camps ya no es siquiera presidente de la comunidad valenciana, sino que dimitió por culpa de todo esto. Podemos constatar que responsabilidades políticas ya las ha habido, y de las gordas. Estoy esperando a que algún mandatario socialista emprenda ese mismo camino (sí, Pepiño, te estoy mirando a los ojitos, como hizo Rubalcaba con tus padres). Creo que Camps hizo muy bien en dimitir porque mantenía relaciones amistosas con la mano derecha de un corruptor político de mediano orden (el señor Correa), y porque a su alrededor hubo desfalco a manos llenas (caso de "Ric" Costa y sus compinches), y bien sea por pasividad o negligencia, fue responsable de aquello.
Todo eso está muy bien, pero no nos puede desviar del tema. A Camps se le llama corrupto por haber aceptado, según parece, unos cuantos trajes pagados por otras personas (todavía nadie puede decir qué traje o trajes fueron los regalados en cohecho impropio o pasivo por la trama Gürtel. Y este no es un dato pequeño, ni moral ni sobre todo jurídicamente). Nadie ha conseguido demostrar nada salvo que Álvaro Pérez Alonso, alias el Bigotes, compró unos trajes en la tienda Milano, y que Camps, por contra, parece no haber comprado nunca unos trajes en dicha tienda. Si eso es suficiente para condenar a alguien que ha sido presidente de la cuarta comunidad autónoma más importante de España, que venga Dios y lo vea.
La izquierda ha jugado muy bien sus cartas. Del caso Campeón, en el que anda entrampado el ex-ministro Blanco, apenas suelta prenda. Pero del Gürtel ha echo un Watergate II, y me parece bien. Lo que no me parece tan bien es que dentro de ese fétido Gürtel se meta al expresidente Camps, al que han estudiado de pelos a talones y no le han encontrado un solo céntimo que no pueda plenamente justificar. ¿Se podría decir lo mismo del señor Barreda o del señor Chaves? Ja.
Aquí lo que falta es la presunción de inocencia. Seguro que se han preguntado por qué he titulado la sabanita de hoy "No me los voy a quedar". Es la frase que le dijo, y fue grabada por la policía, la esposa de Camps al señor Pérez "el Bigotes". Comprendió que se había pasado con los regalos, y ella misma intuyó que aquello podía trampear la condición de responsable y administrador público de su marido. "Te has pasado varios pueblos" y "No me los voy a quedar" podrían haber figurado en los titulares de la derecha mediática española, eran frases ciertamente exculpatorias, pero no lo hicieron. Camps actuó con tremenda torpeza juntándose amistosamente con esta recua de aprovechados, pero él probablemente desconocía los espinosos tentáculos de Correa sobre algunos contratos públicos con el PP madrileño y con el valenciano. Joder, si hasta fue testigo de la boda de la hija del ex-presidente Aznar. Con semejantes credenciales, es difícil hacerse la idea de que uno está tratando con gentuza.
Pero así es la vida. Camps tenía, por ley y por convicción, que haber sido más precavido. No lo fue, y le costó el puesto. Ahora bien, ejecutarle como chivo expiatorio del saqueo corrupto español de estos últimos años me parece comprarle los seudoargumentos lastimeros a lo peor de nuestra izquierda política y mediática. Las portadas de El País eran muy efectivas o efectistas. Ahora se dedica el ex-diario independiente a defender a toda costa al juez Baltasar Garzón, un personaje al que considero turbio y estafador y que estaría muy bien fuera de la carrera judicial.
Allá cada cual con sus filias y con sus fobias. Don Francisco Camps Ortiz no tiene que demostrar que es inocente. Es la Justicia la que tiene que demostrar que él es culpable. Por cierto, lo mismo sucede con Ignacio Urdangarín Liebaert (sí, sí, no se llama Iñaki sino Ignacio). Si lo condenan, me voy a leer con mucho detenimiento la sentencia condenatoria, porque me da a mí que va a tener más literatura que toda la saga junta de Tolkien.
PD: Cómo no iba a opinar sobre el asunto de Soraya Saénz de Santamaría y el pregón de Semana Santa de Valladolid. Algunas breves pinceladas. Entiendo que Soraya es católica porque ha sido bautizada y porque no consta hasta la fecha que haya hecho apostasía de lo anterior. Sabido es que se casó civilmente (me parece estupendo y legalísimo, pero contradice de forma gravísima lo dictado por la Iglesia Católica), y tengo entendido que el hijo que ha tenido, y le felicito por ello, no está bautizado, añadiéndose al hecho de que, en la reciente toma de posesión de cargo de la vicepresidenta Soraya, con lo que parece claro que a la actual vicepresidente del gobierno le importa un comuni-higa-pimiento las tradiciones y pensares de la Iglesia Católica. Luego, ¿qué diantres hace leyendo el Pregón de Semana Santa, que es un acto eminentemente católico?
Como tenemos los obispos que tenemos, el arzobispo de Valladolid don Ricardo Blázquez ha protestado, pero con la boca muy pequeñita, por lo que considera un atropello. El alcalde de Valladolid, que si es católico ha actuado de forma lamentable en este caso, quiere hacer méritos y ha invitado a la todopoderosa vicepresi a su casa. Pero ha errado el tiro, porque seguro que no contaba con la polémica. Monseñor Blázquez acabará permitiendo que una persona que vive en pecado pregone en la mismísima Catedral de Valladolid, una de las más importantes de España, porque no quiere señalarse, y porque la protagonista manda tela a día de hoy. Pero si monseñor Blázquez fuera el pastor que tendría que ser, ahora mismo se procedía a la sustitución del pregonero de Valladolid, en este caso la señora Saénz de Santamaría y Antón, y Santas Pascuas nunca mejor dicho.
4 comentarios:
Ojo al dato. Simeone no se come el turrón. No le doy ni un año. Este club está gafado.
P.D.: Aún así, el Atleti quedará en puestos europeos (UEFA).
Cerezo y familia Gil dimisión YA!!!
Don Ignacio una pregunta:
Que le parece que el ejercito español este lleno de sudamericanos y marroquies?
Por favor responda.
Me parece muy bien lo de los sudamericanos. Tienen todo el derecho del mundo si cumplen la ley.
El problema, que lo hay, es nuestro. No me parece nada bien es que los españoles hijos, nietos y bisnietos de españolísimos no quieran ser soldados ni militares de su país. Un país que tiene problemas en recambiar sus soldados es un país que debe de creer muy poco en si mismo (que es, exactamente, lo que sucede con España).
Además, para los nuevos españolitos de hoy, el ejército está muy mal pagado, y a lo mejor te toca pasar unos añitos fuera en algún país "incómodo". Las misiones exteriores no suelen tener lugar en Tahití, Bora-Bora, el Caribe o la Toscana, claro.
PD: No obstante, siempre late la esperanza, Un sobirno mío anuncia su intención (está en el último año de colegio), que quiere ingresar en la Academia de la Armada de Marín. Marino de guerra. Ya me ha hecho feliz para un mes.
Y los declararon no culpables. Hay que ser muy cutre para dejarte sobornar por unos trajes de Milano...Por cierto, hay que ver lo cursis que son el Camps y el Costa...joder...
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