jueves 12 de enero de 2012

Identidades en conflicto







Dice Basagoiti Pastor, don Antonio, y dice bien, que en el País Vasco (no sé si ha usado Euskadi. En ese caso se lo afeo) existe un conflicto de identidades. Eso es más cierto que el hecho de que Guardiola se tenga a si mismo por alguien importante. Lo que ha dicho Basagoiti lo lleva diciendo cualquier español con dos dedos de frente desde hace cuarenta años, y se me hace raro verlo en un titular periodístico.


Cosa muy distinta (y tan distinta) es lo que dice la ETA. La alimaña sostiene que hay un conflicto, sí, de identidades, tal vez, pero entre España y el País Vasco. NOOOOOOOO, señoritos asesinos, no señores. El conflicto se da entre los cientos de miles de vascos, tan vascos o más que don Josu Ternera y sus sádicos acólitos, que votan al PP, al PSE y a UPyD y que se sienten muy cómodos en España, y los cientos de miles de vascos, igualmente vascos, que votan al PNV, a BILDU y probablemente a una Izquierda Unida vasca que yo no logro ya diferenciar de los batasunos, y que se sienten incómodos perteneciendo a España. Lo que se produce entre el País Vasco y España no es nada. Y lo que se produce entre ustedes, queridos terroristas, y nosotros, los defensores de la Constitución española, es una persecución de ustedes hacia nosotros.


Para su desgracia, ese conflicto de identidades que se produce entre los ciudadanos vascos de un signo ideológico y de otro, tan originalísimo y único según ustedes, es análogo al conflicto que se da entre un votante socialista y otro pepero, o entre un aficionado del Sevilla y otro del Betis (por cierto, ¿quien va a suistituir a Del Nido cuando ingrese en la trena?), entre un galés de Cardiff y un inglés de Bristol o entre los integrantes de una comunidad de vecinos. La única novedad del caso vasco es que hay un sector de los incómodos con España que ha decidido matar, extorsionar y acosar al que piense de otra forma. Ése es el conflicto denunciable, el conflicto que ustedes deben de solucionar por la vía urgente, y no otros. Estoy seguro de que el señor Basagoiti piensa exactamente lo mismo que yo. Entre un votante normal del PNV (que haberlos, haylos), y un votante del PP o del PSE existe el típico conflicto democrático y ciudadano de toda la vida, algo más incómodo en este caso por revestir caracteres nacionalistas (caso parecido al que sucede en muchísimas otras partes de Europa occidental), pero digerible. Lo realmente conflictivo es la actitud aberchale. No había un conflicto de identidades entre los nazis de Hitler y los judíos centroeuropeos, no. Hubo otra cosa.


No sé si los proetarras, o algún despistado/interesado sacará otras conclusiones, pero lo declarado ayer por el señor Basagoiti, persona que además me cae bastante bien, me parece acertado de cabo a rabo.



* Por cierto, Francia parece irse mudando de piel. Ojito al Frente Nacional lepenista. Ahora lo dirige su hija, Marine Le Pen. Los resultados publicados por una importante agencia encuestadora francesa son alucinantes. El 31% de los franceses se muestra de acuerdo con los postulados del partido de la derecha nacionalista francesa a escasos 100 días de las elecciones presidenciales. Sarkozy y su actuación más bien negativa y volatinera han favorecido la buena marcha encuestil del histórico partido derechista, pero tampoco podemos soslayar la importancia de los mensajes lanzados por sus dirigentes. El 62% de los franceses se muestran en desacuerdo con los Le Pen, la cifra más baja de la historia, y el 41% opina que el Frente Nacional ha pasado de ser un partido de extrema derecha nacionalista y xenofoba a un partido de derecha patriótica y tradicional francesa.


La estrategia emprendida por la hija del carismático fundador del FN en estos últimos años parece dar sus frutos. El Frente Nacional ya no es visto con tridente, rabo y cuernos, sino que muchos piensan que es un actor plenamente integrado y responsable de la vida política francesa. Ojito porque está en juego que, en las próximas elecciones, el Frente Nacional sea el partido más votado de la derecha francesa.


Les voy a confesar un secreto. Si al Frente Nacional le quitas el racismo, la xenofobia y cierta tendencia a la demogogia contra inmigrantes y políticos que parece seguir teniendo, y le añades humanismo cristiano y ciencia política y económica, yo podría ser votante suyo en estas próximas elecciones. La actuación de Sarkozy en estos últimos años me ha dejado entre frío y helado. Las encuestas predicen que el FN podría agrupar, en la primera vuelta, entre un 15 y un 20% de los votos. Tiene muy difícil dar la campanada y colarse en la segunda vuelta. Hollande y su PSF se sitúan por encima del 30%, y el partido de Sarkozy alrededor del 25%. Pero si finalmente logra situarse en el 20% de los votos, el aviso queda dado.

2 comentarios:

Lagartijo dijo...

Xenofobia e incitación a la violencia, querido amigo, es justo en lo que se parece el partido del Sr. Le Pen a Bildu y sus proetarras...

Juan de Dios López García dijo...

Para velar por la seguridad de los europeos, debería producirse una expulsión inmediata de todos los musulmanes de europa y prohibir su futura entrada. De esta forma, nos aseguramos en un altísimo tanto por ciento la ausencia de atentados islamistas.