lunes 16 de enero de 2012

Fraga es mucho Fraga





* Ya lo saben ustedes. Fraga ha caído en combate a los 89 años de edad. Un hombre increíble, distinto y necesario. Con una cabeza privilegiada, y un carácter a menudo estrambótico y puñetero. A mí jamás me hizo tilín, pero es que eso no hace falta. Creo que fue don Juan Carlos, o su padre el conde de Barcelona, quien dijo que "se le nota demasiado el pelo de la dehesa". Pero fue Fraga quien creó contra viento y marea el gran partido de centro-derecha español. Formó junto a Pío Cabanillas la dupla de los gallegos de oro (un libro de anécdotas de los dos sería un best-seller durante un lustro). No fue presidente del gobierno porque le salió al paso el centrismo de don Juan Carlos y de Suárez, su díscolo cachorro. Católico convicto, admirador de la belleza y personalidad femenina, y 60 años en la política y el poder sin que se le haya cuestionado un sólo céntimo de su patrimonio. En estos tiempos de bazofia y carroña, ejemplos como el suyo son inspiradores. Se nos ha ido con él nuestro último político al estilo Romanones, listo y cacicón.


¿Un hombre de Estado? Yo creo que sí. Su mejor obituario, el de mi tocayo Sánchez-Cámara en el ABC.



* Décalogo del buen escritor que éscribió en su momento Stephen Vizinczey, un gran novelista vivo de origen húngaro, decálogo que es ampliable (y aplicable, adaptándolo en lo necesario) a cualquier otro gremio:

1.- No beberás, ni fumarás, ni te drogarás.

2.- No tendrás costumbres caras.
3.- Soñarás y trabajarás y volverás a soñar y trabajarás.

4.- No serás vanidoso.

5.- No serás modesto.

6.- Pensarás sin cesar en los que son verdaderamente grandes.

7.- No dejarás pasar un sólo día sin leer a alguien verdaderamente grande.

8.- No adorarás Londres-París-Nueva York.

9.- Trabajarás porque te gusta.

10.- Serás difícil de complacer.




* Le están dando cerita y de la buena al gobierno de Rajoy por haber subido los impuestos. Muy pocos españoles con al menos dos dedos de frente desconocían que, tarde o temprano, se tenían que subir los impuestos. Es más, yo creo que la subida es poca cosa. A las rentas más altas yo las hubiera atacado más fuerte, pero el gobierno tiene unos cuantos liberales en su seno que han sabido defender sus tesis. De nuevo, la clase media acomodada pecha con todas las cargas y culpas.


Debo, ya lo dije, evitar el comentario político actual, pero hay cosas que no se deben pasar por alto. Los españoles votamos al PP para que se cambiara el modo de gobernarnos. Estábamos hartos de que el PSOE nos engañara como a pardillos día sí día también, y estamos hartos de que siempre se cumpla el viejo adagio lampedusiano, "que todo cambie para que todo siga igual". No podemos dejarle hacer al PP lo mismo. ¿Congelar el salario mínimo interprofesional? ¿Pero qué clase de medida es esa? Dicen que no se puede subir los impuestos mucho a los ricos porque se acaban yendo a otros países. Pues muy bien. Español que tenga dinero en paraíso fiscal, español que pierde sus derechos políticos y su capacidad de contratación con la Administración Pública.


¿Es de recibo ayudar con miles de millones de euros a nuestra banca después de descubrir que a don Alfredo Sáenz se le indulta por su cara bonita y que la familia Botín tiene más de 2.000 millones de euros en Suiza? Cuando Zapatero llegó al poder en la primavera del 2004, lo primero que hizo fue un golpe de efecto directo a las noticias, sacando las tropas de Iraq con Pepe Bono a todo trapo. Golpes de efecto que les propongo al PP: revocar el indulto del señor Sáenz, subir impuestos a las rentas altas y muy altas, castigar de verdad a quienes tengan depósitos y fondos en paraísos fiscales o personarse como acusación contra los gestores (populares, sí, ¿y qué?) de la Comunidad de Valencia que han llevado a esta región a la ruina.

Como haya un resurgir del movimiento indignado, y éste acierte más en sus denuncias y propuestas (paso de apuntarme al marxismo-leninismo semianafalbeto que defendían en su momento), me tienen todos los días en la Puerta del Sol vociferando. El Sistema está podrido, y la obligación de todo hijo de española de buena condición es ayudar a derribarlo de una Santa Vez. Eso pensamos algunos cuando nos afiliamos al PP y depositamos su papela en la urna del pasado 20-N. Coñe, don Mariano, póngase las pilas y a por los quinquis y ladrones.


¡¡Aur, aur... Desperta ferro!!!