
Creo sinceramente que mi familia se dividió en dos con respecto al referéndum sobre la aprobación de la Constitución del 78: creo que la paterna votó que sí, y que la materna votó que no. Yo, que todavía no era más que un proyecto del Barbas, no pude emitir mi juicio al respecto, pero teniendo en cuenta mi habitual discurrir y mis querencias (que no convicciones) dinásticas, creo que hubiera votado que no (quede claro que esto es pura ficción. Uno jamás sabrá que hubiera hecho en caso de... Simplemente, es imposible saberlo). Lo que no significa que su aprobación me pareciera un desastre. Voté que "No" al Proyecto para el Tratado de la Constitución Europea, en España barrió el "Sí", y pasé de rasgarme las vestiduras, que bastante lata me dan mi señora madre y mi señorita novia como para ir mudando de vestuario.
Ahora se vuelve a hablar de la Constitución, y de su hijastro el Tribunal Constitucional. El periódico "La Gaceta", del grupo mediático Intereconomía, adscrito a la derecha pura y sin complejos, sacó en portada a los presidentes autonómicos peperos que se saltaron de balde la celebración del aniversario de la Santa e Inmaculada Constitución. Seis presidentes, seis, que se dice pronto. Fueron, claro, más los que pasaron de acudir a festejar tal acontecimiento que los que se perdieron el puente para rendir tributo a esos 169 artículos tan mentados y desconocidos. Y este hecho, el de la defensa a ultranza de la Constitución del 78 que lleva a cabo la derecha española, me sorprende muy mucho. Si les parece mal que no acudieran, es que debe de parecerle que la celebración es digna de tal "esfuerzo". ¿Pero por qué la defienden tanto? Cuando se aprobó por referéndum hace treinta y un años, votó en contra de la misma un 13% de los electores de la nación, con una tasa total de participación del 67% del país (muy menor a algunas elecciones generales). Me "aventuro" a pensar que de ese millón y medio de españoles que votaron que No a la Constitución del 78, entre un tercio y la mitad de los mismos eran votantes derechistas descontentos con el tenor de la citada Carta Magna. No deben ustedes de olvidar que Fuerza Nueva, en 1978, consiguió casi 400.000 votos. Exactamente, 379.463 votos, bajo las siglas Unión Nacional. Más que los votos de la pasada legislatura de UPyD, encabezado por la ex-socialista Rosa Díez.
¿Qué quedó de aquella minoritaria pero numerosa derecha española contestataria y realmente reaccionaria? Apenas se oyen voces desde este lado de la orilla contrarias a una Constitución cuyo espíritu podía ser bueno, pero cuyas consecuencias son funestas (hoy en día, los nacionalismos y la burocracia autonómica son claras y directas rémoras económicas y sociales para el desarrollo de España). Yo creo, como los aberchales y los nacionalistas antiespañoles que en la península habitan, que la Constitución tiene que ser reformada. Tampoco creo que haya que dinamitarla, en eso sí que me distingo de la oposición antiespañola, pero entiendo oportuno que hay que operarla y medicarla porque en la práctica está moribunda, y con 31 años es aún jovencita. Eso sí, para nada consiento en divinizarla como pretende o parece pretender la práctica totalidad de la España de derecha y centro-derecha, familias políticas con las que me parece que emparento más.
España, económicamente, está mejor que nunca (ahora precisamente no, pero esta crisis no es fruto de la Constitución, o al menos la responsabilidad de ésta sobre la crisis es muy pequeña), pero política e institucionalmente su salud se parece a la España de 1935. Hay una parte importantísima de la clase política española decididamente enemiga del Estado Central y de la idea de España. Ya no son tres locos sanguinarios ocultos en Guipuzcoa y Francia, o algunos convergentes rabiosos a los que Pujol y compañía satisfacen de cuando en cuando. No, el cáncer se extiende a partes en principio sanas y vigorosas. El PSC, o sea, los socialistas catalanes (1 millón y medio de votantes en las elecciones generales al Congreso, 25 diputados), están decididamente a favor de alentar y refrescar movimientos y actitudes separatistas. En Galicia, las cosas parecen apaciguadas, pero los socialistas galaicos parecen contagiarse de veleidades lingüistico-separatistas. Navarra idem. Las Islas Baleares, idem eadem idem. Hasta un sector de Asturias parace apuntarse a la campaña de desprestigio contra el Estado. ¡¡¡¡Asturias!!!! Ya se conocen en la querida tierra de Jovellanos y del maestro Vázquez de Mella a los asturchales, decididos enemigos izquierdosos del idioma castellano. Ver para llorar. Añádase a esto el gasto, inmenso de tiempo, esfuerzo y dinero, que suponen 17 administraciones completas, con sus ministrillos (consejeros autonómicos, secretados de consejería, etc, etc...) y sus respectivas 17 cuerpos legislativos autonómicos. Hemos vuelto a la España del siglo XVII, con sus múltiples fueros y vericuetos legales pero sin sus coj..., y así nos va, compitiendo en un mundo donde el que no corre es que deja atrás a los mismísimos F-117.
No, ya es hora de que desde orillas y fuentes muy distintas a las de Llamazares, Carod-Rovira, Montilla, Otegui, Eguibar, Urcullu, Quintana y demás morralla politiquera surjan voces favorables a la reforma de la Constitución, pero que se reforme para precisamente dejar a estos desagradecidos sin el omnímodo e injusto poder e influencia de que disfrutan por obra y gracia de una "Carta Magna" que da demasiadas facilidades a los enemigos de la unidad de los españoles. Se supone que el Grupo Intereconomía refleja el sentir de los españoles católicos y conservadores. Pues que no le dé tanta coba a la Constitución del 78, que sólo es un documento firmado por unos cuantos. Ni que fuera una Encíclica Papal.
PD: Se desarrolla en estos momentos la Cumbre de Copenhague por el Cambio Climático o algo así. Vamos, diez mil tipos, entre científicos, políticos, periodistas, aprovechados varios y algún que otro sabio (estos en franca minoría), dispuestos a departir sobre el futuro climático de la Tierra durmiendo en hotelazos y comiendo a tutiplén. ¿Qué espero de aquella lejana reunión? Menos que poco, y un pelín más que nada. Resultados para la mejora de la salud mediomabiental de la Tierra: nada y teniendo a cero. Los que más contaminan no van dejar de hacerlo. Solución: leña al mono que es de goma. Si hay una causa loable en este mundo es la de la defensa de la Vida. Sí, eso que creo Dios antes de hacernos a nosotros los humanos. Acudan a una primavera lluviosa en Sierra Morena, y verán de qué es capaz Dios cuando le da por ahí. Leña al mono que es de goma. Que yo no me trague toda la bazofia ecologista que nos intentan (y consiguen) vender es porque no voy a comprar gato por liebre. Los animales se extinguen. A mediados del siglo pasado había casi un millón de leones en libertad. Hoy apenas superan los 20.000 especímenes. ¿Es necesario haber reducido al 2% la población de uno de los animales más bellos de la Creación? No. ¿Es bueno? Tampoco. Los mares están esquilmados. Hay que irse a pescar a Somalia porque en el resto del mundo los túnidos están poco menos que extinguidos.
Leña al mono que es de goma. Boicot total y frontal a las empresas, fábricas y productos que atentan contra la Vida de la Tierra. Boicot violento si hace falta. En Brasil talan la Amazonia en unas proporciones pavorosas. Y es el país de Lula da Silva. Boicot a la carne y la amdera brasileños hasta que no cambien la forma de hacer las cosas. Y así con todo. Dado que por si mismos los ricos y poderosos no cambian, ataquémosles el bolsillo. Linchemos sus carteras. Que el contamine lo pague, pero que lo pague de verdad. Leña al mono que es de goma. El siglo XXI decidirá que tipo de mundo queremos para nuestros descendientes. Leña al mono y manos a la obra. Nuestros nietos se le merecen.


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